¿Es
posible hablar de revolución y/o democracia en Egipto sin los Hermanos
Musulmanes?
Debe considerarse que todo aquello que no ha
ocurrido siempre tiene una posibilidad de suceder aún si no hay parangón en la historia y, por tanto se vea como
una imposibilidad.
No se pude sustentar sobre
lo que podría ser, pero sí sobre lo que es: los Hermanos Musulmanes, una organización
islamista, ha estado presente en Egipto desde antes de la derrota del ya ex presidente
Hosni Mubarak y no ha sido garante de ninguna
revolución ni democracia.
No sé puede asegurar que sin
los Hermanos Musulmanes los egipcios construirán una democracia, pero sin ellos
al menos existe la posibilidad de construirla y con ellos esa posibilidad es mínima.
La democracia y los Hermanos
Musulmanes son yuxtapuestos, la primera implica necesariamente la
representación de toda la sociedad y la segunda por su propia naturaleza es excluyente,
rechaza a quienes no profesan la fe del Islam.
La muestra clara de dicha yuxtaposición es Mohamed Mursi, primer presidente electo “democráticamente” en 2012 y en menos de un año derrocado, quién no gobernó a favor de los estudiantes, obreros, mujeres, etc. egipcios sino exclusivamente para la élite de la Hermandad.
La muestra clara de dicha yuxtaposición es Mohamed Mursi, primer presidente electo “democráticamente” en 2012 y en menos de un año derrocado, quién no gobernó a favor de los estudiantes, obreros, mujeres, etc. egipcios sino exclusivamente para la élite de la Hermandad.
No sólo es posible
hablar de revolución y democracia en Egipto sin los Hermanos Musulmanes sino
que es necesario. Una revolución implica una ruptura con el orden imperante y
si ésta organización es la que lo mantiene para hablar propiamente de dicha
revolución y de la democracia se tiene también que hablar sin la Hermandad, y aunque
parezca imposible, hay que resaltar la posibilidad incluso en la incertidumbre de esa imposibilidad.
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