domingo, 2 de marzo de 2014

¿Es posible hablar de revolución y/o democracia en Egipto sin los Hermanos Musulmanes?

Debe considerarse que todo aquello que no ha ocurrido siempre tiene una posibilidad de suceder aún si no hay  parangón en la historia y, por tanto se vea como una imposibilidad.
No se pude sustentar sobre lo que podría ser, pero sí sobre lo que es: los Hermanos Musulmanes, una organización islamista, ha estado presente en Egipto desde antes de la derrota del ya ex presidente Hosni Mubarak y no ha sido garante de ninguna revolución ni democracia.
No sé puede asegurar que sin los Hermanos Musulmanes los egipcios construirán una democracia, pero sin ellos al menos existe la posibilidad de construirla y con ellos esa posibilidad es mínima.
La democracia y los Hermanos Musulmanes son yuxtapuestos, la primera implica necesariamente la representación de toda la sociedad y la segunda por su propia naturaleza es excluyente, rechaza a quienes no profesan la fe del Islam. 
     La muestra clara de dicha yuxtaposición es Mohamed Mursi, primer presidente electo “democráticamente” en 2012 y en menos de un año derrocado, quién no gobernó a favor de los estudiantes, obreros, mujeres, etc. egipcios sino exclusivamente para la élite de la Hermandad.
No sólo es posible hablar de revolución y democracia en Egipto sin los Hermanos Musulmanes sino que es necesario. Una revolución implica una ruptura con el orden imperante y si ésta organización es la que lo mantiene para hablar propiamente de dicha revolución y de la democracia se tiene también que hablar sin la Hermandad, y aunque parezca imposible, hay que resaltar la posibilidad incluso en la incertidumbre de esa imposibilidad.

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