Se conjugan varios sonidos que llegan a ti y los logras percibir por medio del oído, aunque te llegue por esa parte del cuerpo, logras sentirla en todo tú. Digamos que el oído es sólo una puerta de entrada por medio de la cual se abren muchas otras puertas.
Con la música puedes experimentar alegría, tristeza, miedo, nostalgia, sorpresa, energía, llanto, desesperación, esperanza, tranquilidad, rapidez, ausencia, presencia, soledad, compañía, en fin, puedes sentir un cúmulo infinito de vibraciones.
La música es a través de ti y tú eres a través de ella. Te habla al oído, te grita, te invita a sumergirte en sentires profundos y hasta es capaz de matarte y revivirte una y otra vez.
La música no se piensa, no puede explicarse, más bien se siente, se expresa, se transmite, se contagia. Grandiosas aquellas personas que la crean y nos permiten ser a través de ella.
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