domingo, 27 de abril de 2014

Entre reglas y rompimiento, entre lo correcto e incorrecto, dilemas y más dilemas 

Ojalá todo fuera tan fácil como seguir las reglas, sería mucho más sencillo encontrar el camino trazado y sólo seguirlo, así uno no tendría que estar en constante debacle en el pensamiento

Desgraciadamente seguir las reglas no te garantiza hacer siempre lo correcto. Porque sí bien las reglas están establecidas por una razón, lo cierto es que siempre hay excepciones que rompen con dicha razón y entonces ¿qué hacer?

Tampoco se trata de romper con las reglas por el simple hecho de romper, como si no sirviesen de nada, no, no es así, sirven, pero seguirlas al pie de la letra en muchas ocasiones rompe con el orden positivo que intentaban instaurar.

Ojalá romper con todo lo establecido fuera lo correcto, pero tampoco lo es, así sería más sencillo,  habría un camino trazado en orden inverso.

Nos encontramos constantemente frente a dilemas morales, así que tener una línea demarcada con respecto a cumplir las reglas o romper con ellas no nos garantiza hacer lo correcto, eso requiere un pensamiento más elaborado, necesita pensar cuándo es pertinente seguirlas y cuando romperlas, lo cual siempre implica un riesgo.

viernes, 25 de abril de 2014

En busca de lo trascendental

Sé que quiero decirte algo trascendental, algo que nadie te haya dicho y nunca te pueda decir, algo que se te quede grabado incluso si pierdes la memoria, algo tan trascendental como tú lo eres para mí, pero como no me llega ese algo, por el momento tendré que conformarme con intrascendentes.


Somos tan iguales y simultáneamente tan diferentes, quizá por ello nos logramos entender. A veces amo la vida y otras tantas la odio, suelo reír a carcajadas y llorar a torrentes, tú eres la causante de muchas de mis risas y también de algunas lágrimas y, aunque no seas tú quien las causa siempre me apoyas al dar cada una de ellas.

Te odio con todas las fuerzas de mi alma, así que nunca olvides que te detesto de forma insuperable e irredimible.

viernes, 18 de abril de 2014

Palabras forzadas y sin rumbo ... temblores y remembranzas no contadas



A propósito de la sacudida del día de hoy (antes del medio día se tambalearon edificios a causa de un sismo de 7.5 grados), he decido hacer remembranza de algunos de mis temblores, no los provocados precisamente por el movimiento de las placas tectónicas, estos han sido propiciados por diversa índole, eso sí, emocionalmente hablando. 

Y vaya que me han movido el piso, poniendo a temblar de pies a cabeza.

Con estas remembranzas corro el riesgo de estar haciendo público lo que forma parte de mi intimidad, en última instancia lo lamento por usted que se encuentra del otro lado de la pantalla leyendo situaciones de las que muy probablemente no quiere saber.

Afortunadamente he librado mis diez renglones, cuota necesaria que me evitará decir más locuacidades.

martes, 15 de abril de 2014

¿Extrañar?


Cuando pienso en él me parece que lo extraño, quisiera que estuviera aquí a mi lado, como de antaño, poderle mirar, tocarle su piel y sobre todo dialogar.

Recuerdo aquellas interminables charlas que solíamos tener, las cuales hoy se me figuran insuficientes, debimos hablar más, falto mucho por contarnos.

Me resignaré a ese sentimiento de insuficiencia. Cuando estas con las personas que amas la convivencia que tienes con ellas nunca es suficiente, siempre te termina haciendo falta más de ellas, más, muchísimo más.

¿Extrañar es un recuerdo, hábito, apego, deseo? ¿Extrañar es lo mismo que añorar? ¿Se añora lo que se extraña o se extraña lo que se añora?

He planteado preguntas a las cuales no tengo respuestas, lo cual por cierto no me extraña. 

Con está última y poco extraña confusión me voy a la cama, pensando en usted, sintiendo su presencia aún cuando esté ausente. 

domingo, 13 de abril de 2014


Sombras bajo el árbol


Al parecer todo quisiera mercantilizarse, de milagro aún no tenemos que pagar por el aire que respiramos y afortunadamente todavía tenemos hermosos árboles que admirar.

No puedo imaginarme un mundo sin esos grandes troncos y hojas que además de brindarme sombra me transmiten tranquilidad.

Justo a la orilla de un árbol reflexiono con tristeza las sombras de la impunidad, que como toda sombra a pesar de se sabe que está ahí no se logra visibilizar, yace en la luz pero ocultándose.

Sé que el conflicto sirio, el narcotráfico, los feminicidios, la trata de personas, etc., están ultrajando vidas y más aún, lo hacen de forma llana y brutal ¿Qué sombras de impunidad refleja todo ello? Tal vez la de Bashar al Assad, Calderón Hinojosa o Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre.

¿Cómo VISIBILIZAR esas SOMBRAS que yaciendo en la LUZ se OCULTAN en la IMPUNIDAD?

viernes, 11 de abril de 2014

El hiyab

El desarrollo de la tecnología aún con la dispareja distribución ha hecho posible el contacto con otras culturas, lo que regularmente ha influido en la concepción dentro de cada una de ellas. 

Perviven las tradiciones mientras se arraigan nuevas: en Arabia Saudita no existe la separación entre el Estado y la religión como en Europa, de ahí que algunas mujeres saudíes consideren que ciertas prácticas son sagradas como el uso del hiyab y la abaya. 

Tal costumbre se enfrenta a la cosmovisión de varios europeos (as), incluso de saudíes y musulmanes (as), quienes ven un reforzamiento del patriarcado. 

Donde confluye lo moderno y lo tradicional el dilema es: ¿deben respetarse las tradiciones culturales aún cuando se imaginen injustas o se deben modificar de acuerdo con lo que se concibe como justo?


viernes, 4 de abril de 2014

Vida, dramatismo y muerte ... Vicent van Gogh

La vida nunca está exenta de dramatismo. Existe la vida y la muerte, la seguridad y el miedo, la belleza y la fealdad. Esa serie de categorías parecieran ser yuxtapuestas, sin embargo una no puede ser sin la otra, así que más bien son complementarias. ¿Qué significado tendría la vida si no se pereciera en algún momento?

La vida del pintor Vicent Willem van Gogh (1853-1890) es muestra de esa complementariedad de emociones yuxtapuestas, él padecía epilepsia que en cierto sentido lo hizo enloquecer, pero al mismo tiempo, en esos momentos sombríos, de dolor y agonía salió a relucir lo mejor de su pintura. Siempre anhelo mostrar sus obras en una galería y que éstas obtuviesen reconocimiento, lo que logró después de su muerte (a la edad de treinta y seis años se disparo en el pecho). 

Pero en el trasfondo de la melancolía de van Gogh siempre tuvo un ángel de la guarda, su hermano Theo, quien le prestaba dinero, intentaba vender sus obras, quien a su lado o en la lejanía lo escuchaba y alentaba, quien se preocupaba por sus crisis y quien lo acompaño en la tumba (en menos de un año de la muerte de van Gogh, Theo falleció a causa de una enfermedad).