viernes, 28 de febrero de 2014

En la mundialización ¿es posible hablar de nuevos sujetos sociales?


La mundialización en la que está implícita la modernidad presenta siempre una paradoja, implica la destrucción de las identidades y al mismo tiempo alienta la construcción de nuevas, sin embargo lograr esto último siempre es más difícil. En ocasiones puede tornarse más compleja la edificación de algo diferente que derrumbar lo ya existente. 

El proceso de mundialización conlleva una fusión inextricable entre el capital comercial e industrial, resultando en un capital más complejo, feroz y acaparador, el capital financiero.

Esta renovada forma de acumulación ha logrado destruir identidades, también ha permitido reforzar muchas otras y florecer otras tantas. Aunque no es que el proceso en sí mismo permita dicho reforzamiento y florecimiento, este sólo puede darse en la medida en que los actores en cualquier escenario concienticen sobre las condiciones forzadas que propicia la misma acumulación y busquen entonces constituirse en sujetos, portadores del cambio tan necesario.

domingo, 23 de febrero de 2014

Transcurrir

No es que el tiempo transcurra, ni siquiera existe y si así fuera de cualquier forma no transcurría, seguiría ahí como siempre, intacto, inaprensible, libre, sin prisa y sin pausa.

No es que el tiempo transcurra  repito, somos nosotros los que sí lo hacemos, no seguiremos ahí como siempre, llegará un momento en que dejemos de seguir, en que nos esfumemos de ese ahí a un quién sabe donde.

Nosotros a diferencia de ese tiempo sí transcurrimos, quizá por ello no somos intactos, ni inaprensibles y mucho menos libres, encadenados ineludiblemente andamos con prisa y con pausa.

¿No es una gran paradoja transcurrir encadenados a un tiempo inexistente y que de existir no transcurría? 

Gran paradoja es la vida misma y en ella nos sumergimos hasta transcurrir a la inexistencia ...

viernes, 21 de febrero de 2014

Palabras 

Cuando las palabras no llegan a mi, solo muevo los dejos y me dejo llevar por ellas, antes era la pluma, ahora son las teclas, sea lo que sea, lo que se tenga en mano, se debe mover con rapidez para alcanzarlas, así esas palabras no se escapan de mí, no me huyen, no me abandonan, se queden impresas dentro, fuera, más allá de mi... 

Si simplemente las dijera, el viento se las llevaría y quizá yo nunca más las atraparía, serían sonidos sueltos en el aire, palabras inconexas, dislocadas, que navegarían de aquí para allá y de allá para acá, y en esas andanzas ¿a dónde llegarían? ¿cuál sería su destino? No, no puedo arriesgarme a que esos sonidos extraños se vayan, me dejen. Si se van, yo ¿con qué me quedo? Si las escribo al menos tendré ese recuerdo, podría revivir su sonido, revitalizar su significado. 

Por tanto, no puedo arriesgarme, tengo que escribirlas, atragantarme una una a ellas, aferrarme una y otra vez, tengo que escribirlas, tengo que hacerlo, no puedo permitir que se me vayan, que me dejen, que me abandonen y no regresen, no eso no.

domingo, 16 de febrero de 2014


De la estructura de la ONU

Existen múltiples críticas a la ONU (Organización de las Naciones Unidas), en especial de la estructura que mantiene el Consejo de Seguridad. 

El problema radica en la falta de voluntad al cambio de los países por los que podría darse (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, República Popular China y la Federación Rusa). 

Es sumamente contradictorio modificar el Consejo de Seguridad hasta que sus propios miembros estén de acuerdo ¿quién querrá dejar los privilegios ya ganados?

domingo, 9 de febrero de 2014

De lo natural a lo construido

Las personas solemos ser diferentes, más allá de esa pluralidad debe existir el pleno respeto. 

   Decir que alguien es anormal o fenómeno es desconocer que la realidad es construida socialmente, de ahí la imposibilidad de que algo este dado naturalmente, de tal forma que la percepción que se tiene del otro es también construida. 

   Por tanto, no hay seres normales o anormales, sólo hay multitud de personas con diferentes características.

viernes, 7 de febrero de 2014


¿Contradicción? entre la congruencia e incongruencia


Quienes intentamos acabar con la podredumbre existente: guerras, pobreza, corrupción, mentiras, dominación, racismo, capitalismo, violencia, en fin, tenemos que empezar por transformar nuestras acciones que contribuyen a la construcción de dicha podredumbre.

Sí afirmo estar contra el capitalismo ¿por qué consumo coca-cola, sabritas o kit kat? ¿de qué me sirve manifestarme contra el sistema si al mismo tiempo lo reafirmo mediante mi consumo?

Quizá una forma congruente de dirigir nuestras acciones cayendo lo menos posible en las contradicciones implícitas de la modernidad, sea repensar lo que queremos defender y luego asestar en el punto que edifica aquello contra lo que estamos. 

De tal forma que si estoy entre quienes intentan acabar con la podredumbre existente, y me manifiesto contra el sistema de producción capitalista, debo reforzar mi voluntad para sólo consumir lo indispensable y en esa medida quizá ser menos incongruente.