En
la mundialización ¿es posible hablar de nuevos sujetos sociales?
La mundialización en la que está implícita la modernidad presenta siempre una paradoja, implica la destrucción de las identidades y al mismo tiempo alienta la construcción de nuevas, sin embargo lograr esto último siempre es más difícil. En ocasiones puede tornarse más compleja la edificación de algo diferente que derrumbar lo ya existente.
El proceso de
mundialización conlleva una fusión inextricable entre el capital comercial e
industrial, resultando en un capital más complejo, feroz y acaparador, el
capital financiero.
Esta
renovada forma de acumulación ha logrado destruir identidades, también ha permitido
reforzar muchas otras y florecer otras tantas. Aunque no es que el proceso en
sí mismo permita dicho reforzamiento y florecimiento, este sólo puede darse en
la medida en que los actores en cualquier escenario concienticen sobre las
condiciones forzadas que propicia la misma acumulación y busquen entonces
constituirse en sujetos, portadores del cambio tan necesario.
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