Perdición
Me quedé inmutada con su mirada, mis manos frías y tiesas se congelaron, mi rostro empalideció, tuve que hacer un enorme esfuerzo para que mis piernas no se tambalearan, mis labios se resecaron, las manos me sudaron, la piel se me erizó, sentí los hombros pesados, me sentí anquilosada, intranquila, ansiosa, mi respiración se aletargó, las tripas se me constriñeron, las venas me resaltaron y los ojos casi se me desorbitaron.
Sufrí una metamorfosis, su breve mirada fue capaz de penetrar en lo más profundo de mi alma, clavándose lenta y sigilosamente, hasta sumirme en el vacío, en la nada, en pocas palabras; en la perdición.
Miré a quien no debe ser mirado, por fortuna lo hice en sueños y hoy he despertado.
¡qué profundo! ya sé de lo que hablabas... tu final fue contundente, me acabó.
ResponderEliminar