domingo, 4 de mayo de 2014

Narcotráfico

En el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa se llevó a cabo una “guerra" contra el crimen organizado, cuyo saldo fue la muerte de miles de personas, tanto mexicanos como migrantes.

Una guerra absurda plagada de incongruencias que en principio no debió llamarse así. En una guerra el enemigo está claramente delimitado, se sabe contra quién se va a luchar, hay dos fuerzas opuestas que se enfrentan.

Los políticos, militares y policías de quienes se supondría fueran los guardianes de la justicia, están coludidos con los cárteles a quienes dicen combatir, de ahí el término acuñado de narco-política.

Si el gobierno tiene que combatir contra alguien, es en principio contra sí mismo, se calcula que nueve de cada diez policías son corruptos.

Para combatir realmente al narcotráfico, se tiene que impulsar políticas públicas que disminuyan el consumo de narcóticos en México y en Estados Unidos. Si la demanda disminuyese, en consecuencia la oferta también lo haría.


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