Ojalá todo fuera tan fácil como seguir las reglas, sería mucho más sencillo encontrar el camino trazado y sólo seguirlo, así uno no tendría que estar en constante debacle en el pensamiento.
Desgraciadamente seguir las reglas no te garantiza hacer siempre lo correcto. Porque sí bien las reglas están establecidas por una razón, lo cierto es que siempre hay excepciones que rompen con dicha razón y entonces ¿qué hacer?
Tampoco se trata de romper con las reglas por el simple hecho de romper, como si no sirviesen de nada, no, no es así, sirven, pero seguirlas al pie de la letra en muchas ocasiones rompe con el orden positivo que intentaban instaurar.
Ojalá romper con todo lo establecido fuera lo correcto, pero tampoco lo es, así sería más sencillo, habría un camino trazado en orden inverso.
Nos encontramos constantemente frente a dilemas morales, así que tener una línea demarcada con respecto a cumplir las reglas o romper con ellas no nos garantiza hacer lo correcto, eso requiere un pensamiento más elaborado, necesita pensar cuándo es pertinente seguirlas y cuando romperlas, lo cual siempre implica un riesgo.
Miriam, no olvides ponerle título a tus entradas.
ResponderEliminarLindo inicio de semana.
Gracias, aunque si le puse título, más bien olvide centrarlo, es el de los dos primeros renglones, el que no tiene punto.
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